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La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación se asienta en la parte más elevada y antigua de Cazalla de la Sierra, ocupando uno de los laterales de la Plaza Mayor, dentro de la que destaca por su sobria monumentalidad, elevándose sobre la urbe como un compacto pero heterogéneo baluarte.
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La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación se asienta en la parte más elevada y antigua de Cazalla de la Sierra, ocupando uno de los laterales de la Plaza Mayor, dentro de la que destaca por su sobria monumentalidad, elevándose sobre la urbe como un compacto pero heterogéneo baluarte.
Las distintas fábricas y estilos artísticos que presenta el templo son reflejo material de los avatares históricos que han acontecido desde la fecha de inicio de las obras, en la primera mitad del siglo XIV, hasta las últimas reformas, realizadas ya en el siglo XX. Notables construcciones mudéjares, renacentistas y barrocas impresionan por su pureza, formando un todo singular que estremece por su monumentalidad.
En un principio, el edificio se levantó en estilo mudéjar, con una sola nave y dotado de una torre-fachada de acceso que, en la actualidad, forma parte de los pies de la iglesia. La construcción es un nítido ejemplo de ese estilo particular de los reinos cristianos de la península, donde se aúnan las tradiciones artísticas medievales europeas con las de oriente a través del mundo andalusí. Esta mezcla de corrientes queda materializada en la torre fachada, que destaca en el conjunto por su singularidad, que nos hace rememorar la arquitectura andalusí del reino de Granada.
A partir de 1350, y probablemente para poder dar acogida a más fieles, se amplía el edificio añadiendo dos estrechas naves laterales a cada lado de la antigua iglesia, configurándose un templo almenado de tres cuerpos. A este segundo momento corresponden los muros donde se abren los accesos actuales del edificio, aunque como podemos observar en la nave de la epístola, los vanos que daban acceso a la iglesia en aquel momento se encuentran cegados.
Entre esta fase y mediados del siglo XV se lleva a cabo el cerramiento de una parte de la iglesia, dejando dos puertas en la tapia para acceder al recinto, una ubicada a los pies del templo y otra cercana a la puerta de la epístola. Los restos de este muro y sus puertas se han interpretado erróneamente como parte del recinto amurallado de la población almohade.
La siguiente reforma tendrá lugar a mediados del siglo XV, en un estilo gótico-mudéjar tardío. Se añaden en este momento la torre campanario, que se levanta sobre el paño almenado de la iglesia, y el ábside, que con el tiempo quedará integrado en la cabecera de la iglesia renacentista.
En 1538, y coincidiendo con un potente auge económico en Cazalla de la Sierra, se llevó a cabo una gran reestructuración del edificio, ya que el estilo mudéjar que lo definía estilísticamente va a dejar paso a la nueva estética renacentista. Esta obra se atribuye al maestro Diego de Riaño y a su discípulo Martín de Gainza. Con esta reforma se plantea una gran iglesia de tres naves que amplía en anchura el templo, pero respetando las alineaciones previas, incluido el ábside. Aunque la obra quedará inacabada, es la que más impronta ha dejado por su monumentalidad. Al interior destaca el diáfano espacio cubierto por bóvedas vaídas con casetones apoyadas en unos soberbios pilares rematados por dados decorados con relieves de apóstoles y santos. La cabecera, de planta poligonal, se cubre con una bóveda acasetonada, y se encuentra elevada del resto del templo por medio de una grada.
Las siguientes reformas se acometen a partir del siglo XVIII y no afectarán en gran medida a la configuración final del templo, reformándose lo que quedaba de la iglesia mudéjar. En esta fecha, el primitivo templo se cubre con bóvedas de cañón y lunetos, se emprende la apertura y monumentalización de la puerta que da a la Plaza Mayor, y se coloca la estructura que aloja el reloj.
En el siglo XX la iglesia se ve gravemente afectada por los sucesos que ocasionó el levantamiento militar. En 1936 un incendio hizo que desaparecieran la mayoría de los retablos, incluido el retablo mayor, y los cuadros que adornaban el templo. Otro tesoro desaparecido, en este caso consecuencia del pillaje y del saqueo, fue la rica colección de orfebrería y textiles que había sido exhibida en la Exposición Iberoamericana de 1929
Al año siguiente del incendio se inició la restauración del edificio y la reposición del mobiliario y de los enseres, finalizando las obras en 1947. Este hecho quedó registrado en una inscripción colocada en el pórtico de acceso al templo.
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Iglesia Nª Sra Consolación
Bibliografía
GARCÍA-DILS DE LA VEGA, S., FERNÁNDEZ FLORES, A., RODRÍGUEZ AZOGUE, A. Carta Arqueológica Municipal de Cazalla de la Sierra (Sevilla). 2017.