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- Antigua iglesia de Santa Ana
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La antigua Iglesia de Santa Ana, construida entre finales del siglo XV y principios del XVI, fue ampliada en los siglos XVII y XVIII, transformándose en un templo de una sola nave con elementos decorativos barrocos. Destacan su torre-fachada de tres cuerpos con espadaña y chapitel, su capilla mayor cubierta por una cúpula de media naranja, y capillas laterales con cúpulas policromadas y bóvedas baídas.
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Ubicada en la Sierra Norte de Sevilla, la localidad de Guadalcanal dispone de un rico patrimonio arquitectónico, en el que destaca la antigua Iglesia de Santa Ana como notable ejemplo de la arquitectura mudéjar serrana.
Este templo se levanta sobre un promontorio, al noroeste de la población, desde el que se domina el entorno circundante. Su edificación se remonta a la conquista de la población de Guadalcanal en 1241, que pasaría a pertenecer al señorío a la Orden de Santiago. A partir de este momento se comenzó la construcción de la Iglesia de Santa Ana, posiblemente sobre los restos de una antigua mezquita de la que no quedan vestigios.
Sin embargo, el edificio que hoy contemplamos es fruto de distintas intervenciones arquitectónicas que le dotaron de una gran belleza y monumentalidad. A finales del siglo XV se produce un nuevo impulso constructivo que le dotó de sus características generales. Más adelante, en los siglos XVII y XVIII, se acometieron remodelaciones y ampliaciones como la construcción de un nuevo ábside y de las capillas laterales.
En su parte exterior resalta la torre-fachada mudéjar de tres cuerpos, situada a los pies; su esbelto fuste se corona con un cuerpo de campanas en el que se abren arcos de medio punto, quedando el conjunto rematado en un chapitel de tipo piramidal. Al interior de la iglesia se accede a través de dos puertas, que fueron remodeladas en el siglo XVII. La situada en el lado sur, en la fachada de la Epístola, está precedida por un pórtico mudéjar constituido por una arquería de tres arcos ligeramente apuntados. Estos se encuentran enmarcados por alfices que se apoyan sobre pilares ochavados de ladrillo.
La portada presenta un arco rebajado, con pilastras a los lados rematadas en la parte superior por un frontón triangular. La otra portada la encontramos al norte, en la fachada del Evangelio. Sobre un vano con arco escarzano se levanta un entablamento que sirve de base a un frontón triangular roto, en cuyo centro vemos una hornacina de medio punto. La portada está cubierta con un tejaroz bellamente decorado con azulejos polícromos del siglo XVI.
Adentrándonos en el interior se distingue la sobriedad del templo, de planta rectangular y de estilo mudéjar. Su única nave consta de cinco tramos, separados por arcos apuntados caracterizados por su gran luz. En el ábside, remodelado en el siglo XVII, encontramos la capilla mayor, cubierta por una bóveda de media naranja que descansa sobre pechinas y arcos semicirculares.
La cubierta conserva parte de las armaduras de madera de la etapa mudéjar. En ellas sobresale un artesonado de tres paños profusamente ornamentado, con una estrella de ocho puntas en su parte central. En el interior del templo se conservan numerosas pinturas murales. En uno de los arcos se localizó, durante labores de restauración, el siguiente epígrafe: “En el año 1511 se acabó de enrasar esta iglesia. Francisco Hernando, mayordomo”. Otra de las más significativas es la pintura del siglo XVI que, en forma de díptico, representa a la virgen y a un santo. Ambas figuras están sentadas en tronos y rodeadas de elementos decorativos propios del Gótico.
Las capillas laterales se realizaron a partir de las ampliaciones acometidas en los siglos XVI y XVII; sobre ellas se levantan nuevas bóvedas vaídas, como en las capillas de San Ignacio y de la Virgen del Carmen. Ésta última se encuentra ricamente decorada con elementos alusivos a la Virgen. Junto a la capilla se sitúa un púlpito de hierro forjado del siglo XVIII.
De los enseres pertenecientes al templo apenas se conservan elementos debido a que gran parte del patrimonio de la iglesia se perdió durante la Guerra Civil. Entre los conservados se distinguen algunas piezas de época mudéjar como la pila bautismal, realizada en piedra con forma hemisférica, o la pila de agua bendita, realizada en barro y con motivos vegetales. Otras piezas destacables son las lápidas funerarias, ubicadas tanto en las paredes de las capillas laterales como en el ante presbiterio, lugar en el que se localiza la tumba de Juan de Castilla y sus herederos.
Las labores de restauración realizadas por el Ayuntamiento de Guadalcanal en la iglesia de Santa Ana han posibilitado que la edificación haya recuperado su esplendor, quedando actualmente abierta al público como centro de interpretación y recursos de Sierra Morena.
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Antigua iglesia Santa Ana
Bibliografía
TABALES RODRÍGUEZ, M. A. y ROMERO PAREDES, C. Investigaciones arqueológicas en la Iglesia de Santa Ana de Guadalcanal. Anuario Arqueológico de Andalucía. 1996.
VVAA. Iglesia de Santa Ana. Ficha Técnica Junta de Andalucía.