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El castillo de Alanís, construido tras la conquista castellana en el siglo XIII, fue clave para la defensa fronteriza contra Portugal durante los siglos XIV y XV, gracias a su posición estratégica. En el siglo XV tuvo un papel destacado en las luchas entre los ducados de Arcos y Medina-Sidonia. Aunque perdió su función militar en el siglo XVI, fue reutilizado brevemente durante la Guerra de la Independencia y hoy es propiedad del Ayuntamiento de Alanís.
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La construcción del castillo de Alanís se enmarca entre los siglos XIV y XV cuando los conflictos surgidos con el vecino reino de Portugal obligaron al Concejo de Sevilla a reforzar la frontera norte de su alfoz mediante la construcción de numerosas fortificaciones a lo largo de la denominada “Banda Gallega”, cinturón defensivo que constituyó durante estas centurias la frontera norte del Reino de Sevilla.
Estos enclaves tenían como objetivo la salvaguarda de los caminos, la protección de los nuevos pobladores y la consolidación de la Corona de Castilla en una zona reclamada por el reino portugués.
En este marco, la importancia de Alanís, en relación con las restantes fortalezas, radica en su estratégica posición y dominio visual del territorio, que permitía el control de gran parte de la sierra.
Durante el siglo XV tuvo un destacado papel en las luchas nobiliarias entre las casas de Arcos y la de Medina-Sidonia, siendo ocupado alternativamente por estos ducados. Posiblemente, como resultado de los daños sufridos por estas contiendas, se realizaron reformas y nuevas construcciones que dotaron al edificio de las características formales con las que le conocemos hoy día.
A partir de la siguiente centuria, perdida ya su función militar, entró en un inexorable periodo de deterioro, encontrándose en estado ruinoso a finales del siglo XVIII. No obstante, un último episodio bélico fue protagonizado por la fortaleza ya que, a comienzos del siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia, fue reedificada por los franceses que establecieron allí una una guarnición.
El castillo fue propiedad del Ayuntamiento de Sevilla hasta su cesión al de Alanís a fines del siglo XX, institución que ostenta su propiedad hoy en día.
El conjunto defensivo consta de un pequeño recinto de forma hexagonal irregular que ocupa una superficie de 2.200 m2. La única puerta de acceso al interior del recinto se sitúa en el centro del lienzo norte, mirando hacia el pueblo. Su arco exterior, muy deteriorado en la actualidad, se conformaría mediante una portada de arenisca labrada con arco de medio punto. Todavía conserva las quiciarelas y cajas abiertas en la pared para la barra que mantendría cerrada la gran puerta de madera. En la parte superior de la puerta se ubicó un matacán sostenido por cuatro canes bilobulados, que constituye otro de los elementos defensivos.
A través de un pasillo con bóveda de cañón se accede a la plaza de armas desde la que podemos contemplar la puerta interior, obra mudéjar realizada en ladrillo consistente en un arco apuntado enmarcado en un alfiz. Los robustos lienzos que constituyen la fortaleza se construyeron mediante el empleo de mampostería y sillares labrados en las esquinas, lo que prestaba más solidez a la construcción.
En el lienzo norte, centrado con el mismo y con la puerta de acceso al castillo, se sitúa la caja de la doble escalera que permite el acceso al camino de ronda. Dicho camino circundaba completamente el recinto, permitiendo así el control de todos sus flancos.
Sobresaliendo hacia el exterior, en la esquina formada por los lienzos norte y noroeste, se yergue el único torreón. Éste se levanta sobre un macizo semicircular que asciende en suave talud hasta la altura del paseo de ronda, tomando a partir de esta cota forma nonagonal irregular. Al torreón se accede por una puerta ubicada a la altura del paseo de ronda que da paso a una cámara rectangular cubierta por bóveda vaída sobre trompas.
Adosada a la pared oeste y sobre el mismo lado de la puerta, se encuentra la escalera, cubierta por bóveda de cañón, mediante la que se accede al último cuerpo de la torre: la azotea o terraza. Dicho cuerpo, hoy día muy deteriorado, quedaría coronado mediante un balcón corrido amatacanado.
En el patio de armas, también de planta hexagonal, se disponían, adosadas a los lienzos de muralla, una serie de dependencias mediante las que se organizaba la vida de las gentes del castillo. Dentro de una de ellas se localizó un horno de pan que serviría para abastecer a la guarnición allí alojada, estando otras construcciones destinadas a viviendas, almacenes, cocinas o cuadras.
Un camino empedrado rodeaba estas construcciones, facilitando así la circulación interna de carros y animales, dejando en el centro una zona no allanada en la que afloraba la roca.
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Bibliografía
DAZA PASTRANA, F. Intervención arqueológica puntual. Seguimiento arqueológico de demoliciones y control de movimientos de tierras en el Castillo de Alanís de la Sierra (Sevilla). Anuario Arqueológico de Andalucía. 2010.
RODRÍGUEZ ACHUTEGUI, C. N., LATORRE ENSELLEM, A. M. y FERNÁNDEZ NAVAS, P. Excavaciones arqueológicas en el Castillo de Alanís de la Sierra (Sevilla). Campaña de 1988. Anuario Arqueológico de Andalucía. 1988.
RODRÍGUEZ ACHUTEGUI, C. N. y POZO BLÁZQUEZ, F. Excavaciones arqueológicas en el Castillo de Alanís de la Sierra. Anuario Arqueológico de Andalucía. 1987.