- Inicio
- Puntos de interés
- Estela de Guerrero, Alabarda tipo Montejícar y Vaso Cerámico
Info
La rica historia arqueológica de Almadén de la Plata nos ha legado un destacado conjunto de piezas que permiten conocer las comunidades que habitaron este territorio entre el II y I milenio a. C. Entre ellas destacan la alabarda de tipo Montejícar de la cista 5 y el recipiente cerámico procedente de la cista 20, ambos recuperados durante las excavaciones de la necrópolis de La Traviesa y datados en la Edad del Bronce (II milenio a. C.). Junto a estos materiales sobresale la Estela 2 de Almadén, una excepcional estela decorada del Bronce Final (siglos IX-VIII a. C.), descubierta en la finca Dehesa del Viar. En conjunto, estos hallazgos constituyen un valioso testimonio de las creencias, los rituales funerarios y la organización social de las comunidades que habitaron la Sierra Morena sevillana entre la Edad del Bronce y los inicios de la Protohistoria.
Saber más
LA CERÁMICA DE LA CISTA Nº 20.
El recipiente cerámico que se expone fue recuperado durante la excavación arqueológica de la necrópolis de La Traviesa, concretamente se localizó en el interior de la cista nº 20. Este enterramiento pertenece al grupo mayoritario de sepulturas del yacimiento, caracterizado por la sencillez de sus ajuares funerarios. La mayor parte de las tumbas excavadas carecía de depósitos o contenía únicamente uno o varios recipientes cerámicos, mientras que las asociaciones con armas u otros objetos de prestigio eran excepcionales. En la cista nº 20, el único elemento depositado junto al difunto fue este pequeño cuenco cerámico.
Desde el punto de vista tipológico, la pieza fue clasificada por los investigadores dentro del Prototipo Forma 4. Se trata de un cuenco liso de paredes curvas y borde entrante, con el diámetro máximo situado en el tercio superior del recipiente. Presenta un perfil continuo, sin carena ni cambios angulares, y un fondo redondeado, careciendo de base diferenciada o pie. Su clasificación tipológica responde, por tanto, a la configuración de su perfil y a las proporciones entre altura y anchura, más que a la presencia de elementos decorativos, de los que carece por completo.
La función de este tipo de recipientes debe interpretarse en el contexto funerario en el que fueron depositados. Su reducido tamaño y capacidad hacen pensar que pudieron elaborarse con una finalidad específicamente ritual o, alternativamente, representar una pequeña porción del utillaje cerámico empleado en actividades domésticas. En cualquier caso, su presencia como único elemento del ajuar de la cista nº 20 pone de manifiesto la sobriedad que caracteriza a la mayor parte de los enterramientos documentados en la necrópolis de La Traviesa.
ALABARDA TIPO MONTEJÍCAR.
La alabarda de tipo Montejícar hallada en la necrópolis de La Traviesa es el único artefacto metálico identificado como parte del ajuar funerario de este yacimiento de Almadén de la Plata. Fue recuperada durante la campaña arqueológica de 1993 en el interior de la cista nº 5, uno de los enterramientos mejor conservados y de mayor singularidad arquitectónica de la necrópolis. El ajuar estaba integrado por dos recipientes cerámicos y la alabarda. El estudio antropológico de los restos óseos permitió identificar al individuo allí inhumado como un varón de entre treinta y cincuenta años de edad. Hasta el descubrimiento de La Traviesa solo se conocían cinco ejemplares de este tipo de alabarda en la península ibérica, por lo que este hallazgo amplió hacia el oeste la distribución conocida de estas armas.
La pieza mide 275 milímetros de longitud, 45 milímetros de anchura máxima y 13 milímetros de grosor máximo. Su peso, excluidos los dos remaches conservados, es de 301 gramos. Presenta una hoja con marcada nervadura central y una placa de enmangue, de tendencia rectangular, con superficie prácticamente plana y extremo distal curvo. La transición entre ambos elementos está definida por dos pequeñas aletas laterales. En la parte superior de la placa se disponen dos perforaciones que conservaban los remaches empleados para fijar el arma a una empuñadura de material orgánico, probablemente de madera o hueso, hoy desaparecida.
Los análisis metalográficos identificaron el empleo de cobre arsenical y pusieron de manifiesto un proceso de fabricación técnicamente complejo, basado en la elaboración independiente de la hoja y los remaches, seguida de sucesivas operaciones de martilleado y recocido. Todo ello refleja el elevado conocimiento metalúrgico alcanzado por las comunidades del suroeste peninsular durante la Edad del Bronce.
La alabarda de la cista nº 5 destaca tanto por su rareza en el suroeste peninsular como por su asociación con el enterramiento de mayor monumentalidad de la necrópolis. Los ejemplares conocidos de este tipo de armas aparecen vinculados a enterramientos masculinos y se consideran uno de los principales indicadores de prestigio y diferenciación social durante la Edad del Bronce. En La Traviesa, su presencia, unida a las dimensiones de la sepultura, la singularidad del ajuar y la identificación de un individuo masculino, refuerza la interpretación de que el difunto ocupó una posición destacada dentro de su comunidad y refleja el proceso de progresiva jerarquización social que experimentaron las comunidades de la Sierra Morena occidental durante la primera mitad del II milenio a. C.
ESTELA DE GUERRERO.
La Estela 2 de Almadén de la Plata constituye uno de los hallazgos más relevantes para el estudio de las estelas decoradas del Bronce Final en el suroeste peninsular, tanto por su excelente estado de conservación como por su singular composición iconográfica.
Fue descubierta en marzo de 2005 en la finca Dehesa del Viar, en el sector suroriental de Almadén de la Plata (Sevilla). Se encontraba casi completamente enterrada en un majano (amontonamiento de piedras), en el mismo lugar donde meses antes había sido localizada la Estela 1. El hallazgo se produjo en un punto estratégico, situado en el arranque del valle del río Viar, zona de transición entre el valle fluvial y la sierra, a escasos 150 metros del Cordel de El Pedroso, una importante vía pecuaria de uso histórico.
La pieza está labrada sobre un bloque de toba volcánica de grano fino, un material de probable procedencia local relativamente blando y fácil de trabajar. Presenta unas dimensiones de 76 cm de longitud máxima, 53 cm de anchura y 18 cm de grosor y se caracteriza por una base apuntada que sugiere que no estuvo hincada de forma exenta, sino integrada en un paramento u otra estructura monumental.
Su singular composición iconográfica la convierte en un ejemplar excepcional dentro del conjunto de las estelas del suroeste peninsular. La escena responde a un lenguaje gráfico de gran abstracción, en el que las figuras se resuelven mediante un sencillo trazado lineal, mientras que los atributos que las identifican aparecen definidos con notable precisión. La composición muestra dos personajes antropomorfos de idéntico tamaño y posición jerárquica. El situado a la izquierda porta un casco con cuernos, una espada de hoja ancha con pomo circular y un escudo decorado con círculos concéntricos, mientras que el de la derecha presenta un motivo diademado que rodea la cabeza y el cuello, con una compleja decoración interior en forma de retícula.
Esta combinación iconográfica cuestiona la tradicional separación entre las denominadas «estelas de guerrero» y «estelas diademadas», al reunir en una misma composición atributos que hasta entonces se consideraban propios de categorías diferentes. Asimismo, la igualdad de tamaño y disposición de ambas figuras sugiere una equivalencia jerárquica, diferenciándose de otras estelas con varios antropomorfos en las que uno de ellos aparece representado con menor tamaño o sin atributos de prestigio. Cronológicamente, la pieza se sitúa en el Bronce Final, entre los siglos IX y VIII a. C., en un momento de profundas transformaciones sociales que preceden a la formación del mundo tartésico.
Las investigaciones desarrolladas sobre este tipo de estelas indican que su función debió ser plural. Su emplazamiento en lugares estratégicos, frecuentemente vinculados a vías naturales de comunicación o a zonas de transición entre distintos paisajes, sugiere que pudieron actuar como hitos de delimitación territorial o elementos de señalización del paisaje. Al mismo tiempo, su fuerte contenido simbólico apunta a una dimensión ritual, política e ideológica, relacionada con la monumentalización de enclaves de especial significado para las comunidades que las erigieron.
Desde el punto de vista ideológico, estas piezas reflejan un cambio profundo respecto a los grandes monumentos colectivos de la Prehistoria reciente. Frente a las representaciones vinculadas a la memoria de los antepasados, exaltan a individuos concretos mediante armas y otros símbolos de prestigio, convirtiéndose en una manifestación del creciente proceso de jerarquización social y de la consolidación de nuevas formas de liderazgo durante el Bronce Final. La Estela 2 de Almadén de la Plata constituye, además, un ejemplo excepcional de esta nueva concepción simbólica, al combinar en una misma composición dos personajes de igual rango y trascender la tradicional distinción entre «estelas de guerrero» y «estelas diademadas».
Objetos 3D
Vídeos
Estela de Guerrero
Estela de Guerrero Subtitulado
Bibliografía
García Sanjuán, L. (1998). La Traviesa. Ritual funerario y jerarquización social en una comunidad de la Edad del Bronce de Sierra Morena Occidental. SPAL Monografías, 1. Sevilla: Universidad de Sevilla.
García Sanjuán, L. (1995) “Intervención de urgencia en la necrópolis de la Edad del Bronce de la Traviesa, Almadén de la Plata, Sevilla”, en Anuario Arqueológico de Andalucía 1992. III. Actividades de Urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía.
García Sanjuán, L., & Vargas Durán, M. A. (1997). Intervención de urgencia en el yacimiento de la Edad del Bronce de La Traviesa (Almadén de la Plata, Sevilla). en Anuario Arqueológico de Andalucía 1993. III. Actividades de Urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía
García Sanjuán, L. y otros (2006). “Las estelas de guerrero de Almadén de la Plata (Sevilla). Morfología, tecnología y contexto.” En “Trabajos de Prehistoria 63, No 2, pp. 135-152
Silva Patino, M. M., Vargas Durán, M. A. (2010). “Labores de consolidación, restauración y restitución arqueológicas en la necrópolis de La Traviesa, Almadén de la Plata, Sevilla”. En Anuario Arqueológico de Andalucía 2010. Junta de Andalucía.