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El conjunto integrado por el Arquillo de la Pescadería y el Pósito es uno de los monumentos más representativos de Aznalcázar. La puerta almohade, testimonio del recinto fortificado medieval, su posterior transformación y la construcción del pósito municipal durante el siglo XVIII reflejan la adaptación de este espacio a las nuevas necesidades de la villa y su evolución a lo largo de los siglos.
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El Arquillo de la Pescadería constituye uno de los monumentos más singulares de Aznalcázar y el principal vestigio conservado de su antiguo recinto amurallado. Declarado Bien de Interés Cultural, el enclave conserva las huellas de las distintas etapas históricas, desde la ocupación romana hasta las transformaciones realizadas durante la Edad Moderna. Su prolongada trayectoria convierte al monumento en un excepcional testimonio de más de dos mil años de historia.
Las investigaciones arqueológicas realizadas en el entorno del Arquillo sacaron a la luz restos correspondientes a época romana, mostrando así la antigüedad del sector en el que se enclava la puerta. Se trataba de restos de un edificio, localizado a 3 metros de profundidad del nivel actual de la calle, que ha sido interpretado como un amplio conjunto termal de época altoimperial (siglos I y II d. C.), probablemente de carácter privado y vinculado a una gran villa rural o a una domus. En este contexto se exhumaron dos fragmentos de un interesante mosaico con decoración geométrica que, una vez restaurados, se hallan expuestos en el patio del Ayuntamiento.
Siglos después, durante el periodo medieval islámico, Aznalcázar se convirtió en una importante plaza fortificada, dotada de un alcázar y un recinto amurallado del que aún se mantienen en pie algunos lienzos y torres integrados en el actual casco urbano. Su estratégica ubicación permitía controlar visualmente un amplio territorio que se extendía desde la sierra sur de Sevilla hasta la zona minera de Aznalcóllar, además del paso por el puente sobre el río Guadiamar.
La Puerta del Arquillo, también conocida como Puerta de la Pescadería, fue construida entre los siglos XII y XIII, durante la etapa almohade y constituye el vestigio mejor conservado del recinto medieval.
Las excavaciones arqueológicas desarrolladas entre 2004 y 2008 permitieron confirmar que se trataba de una torre-puerta defensiva, una tipología característica de la arquitectura militar andalusí. La estructura fue levantada con potentes muros de tapial de más de dos metros de espesor y disponía de dos accesos comunicados mediante un recorrido en recodo que obligaba a realizar varios cambios de dirección antes de franquear la entrada, un ingenioso sistema concebido para dificultar cualquier intento de asalto.
Entre los elementos originales que han llegado hasta nuestros días destacan los dos arcos de herradura que articulaban el acceso, construidos principalmente en ladrillo con claves e impostas de piedra y enmarcados por un sencillo alfiz. También se conservan las quicialeras del antiguo portón de madera y parte del pavimento original, testimonios que permiten comprender el funcionamiento de este acceso fortificado.
Tras la conquista castellana de Sevilla en 1248, Aznalcázar pasó a convertirse en una de las cuatro cabeceras del Aljarafe, junto con Sanlúcar la Mayor, Aznalfarache y Tejada, quedando su castillo bajo la jurisdicción del concejo de Sevilla. Con el paso del tiempo, las antiguas estructuras defensivas fueron perdiendo su función militar, aunque la puerta continuó utilizándose como uno de los principales accesos a la población.
La transformación más importante del edificio tuvo lugar durante el siglo XVIII y tuvo un doble objetivo: por un lado, se modificó completamente el sistema de acceso a la villa para facilitar la circulación; por otro, se construyó sobre la antigua torre-puerta un pósito municipal, destinado al almacenamiento del grano, una de las infraestructuras más importantes para garantizar el abastecimiento de la población.
El antiguo recorrido en recodo fue sustituido por un paso recto y directo que facilitaba el tránsito diario de personas, animales y mercancías. Para ello se modificó el sistema de acceso y se construyó un nuevo pasaje cubierto mediante bóvedas de ladrillo.
La construcción del pósito se llevó a cabo aprovechando la solidez de los muros medievales como soporte del nuevo edificio. Este se proyectó como una amplia nave cubierta a dos aguas, organizada interiormente mediante dos amplias crujías separadas por una elegante arquería longitudinal formada por cinco arcos de medio punto. La amplitud del espacio, su ventilación y la robustez de la construcción respondían a las necesidades propias de un edificio concebido para conservar grandes cantidades de grano.
Tras dejar de desempeñar su función como pósito, el inmueble conoció distintos usos a lo largo de los siglos XIX y XX, llegando incluso a albergar el cuartel de la Guardia Civil. Después de un importante proceso de restauración y puesta en valor, el edificio acoge hoy el Centro Cultural El Arquillo, un espacio dedicado a la actividad cultural y a la difusión del patrimonio histórico de Aznalcázar.
Bibliografía
- Gavira Berdugo, M.A. (2008). “Intervención Arqueológica Preventiva en la Puerta del Arquillo o de la Pescadería de Aznalcázar. Fase II”. Anuario Arqueológico de Andalucía 2008
- Gavira Berdugo, M.A. (2010). “Intervención Arqueológica de apoyo a la rehabilitación de la Puerta de la Pescadería (Aznalcázar, Sevilla). Primera fase de investigación”. Anuario Arqueológico de Andalucía 2004.2
- Gavira Berdugo, M.A. (2005). “Primeros resultados de la intervención arqueológica en la Puerta del Arquillo, Aznalcázar”. Actas II Jornadas de historia sobre la provincia de Sevilla. Aljarafe-Marismas. Aznalcázar y Villamamrique de la Condesa, 6 y 7 de mayo de 2005.
- Valor Piechotta, M. (2003) "Las fortificaciones medievales en la provincia de Sevilla". Manuscrito inédito.